domingo, 3 de enero de 2016

Blancanieves y la fruta prohibida



Se desvive Blancanieves en gustar. Su energía, derrochada en el buen hacer, las buenas formas, la impoluta actitud. Símbolo de la perfección de la bondad, siempre disponible y afable, y sin negar nunca una sonrisa. Desenvuelta en la cocina, guisa sus platos con amor y dedicación para los comensales. Los siete enanitos, embelesados ante tal magnitud de belleza y benevolencia, se entregan sin medida. La Bruja, en cambio, con su manzana envenenada, encarna todo el mal: su fealdad pareja a sus viles intenciones, envidiosa, de crueles ademanes. Es odiada por todos; los pajaritos, los animalillos del bosque, y los enanos la temen.